ABUELA CONTAME UN CUENTO


Fotografía de Carlos Bosch. Programa de Abuelas Cuentacuentos, Resistencia, Chaco, Argentina

Por Mempo Giardinelli*
El chiquito tenía un incendio en la mirada. Había en sus ojos una rabia madura que delataba una sombra atroz en su breve historia.
Me acerqué a él contraviniendo nuestra consigna: no dejarnos vencer por nuestra propia sensibilidad. Desde que empezamos el “Programa de Abuelas Cuentacuentos”*, insisto en que nuestra función es la de simples proveedores de algo que allí falta, y coyunturales, además. Somos gente que está supliendo lo que el Estado, hoy, no hace o no puede hacer para todos.
–¿Y vos quién sos? –le pregunté serio.
–Pilín, nomás –y viéndole los pelos se entendía el nombre: duros y parados, tiesos de tanta mugre.
Estábamos en un comedor, en Resistencia, uno de los tantos asentamientos periféricos en los que vive (es un decir, porque vivir no es el verbo apropiado) el 60%de los casi 400.000 habitantes de Resistencia.
Allí, todas las tardes, 200 chicos del barrio se acercan a merendar.
–¿Ya tomaste la leche, vos?
–Sí.
–Entonces andá nomás.
Pero él no se movió. Miraba todo, alrededor, con ojos de adulto. Los miraba como los yacarés: de lejos y con fijeza, inescrutables.
Me miró desde abajo y me habló como un grande:
–Estoy esperando a la Abuela Luisa.
–¿Y por qué
la Abuela Luisa y no otra?
–Me gusta, nomás.
Pilín espera a la Abuela Luisa todos los viernes, me ha dicho Olga, una de las mamás cocineras. A ella le pregunté si es porque no tiene abuela en su casa. No, no tiene. Apenas tiene los restos de una familia: padre desocupado y drogadicto con varias entradas en la policía; madre sirvienta que labura todo el día en una casa del centro y vuelve, molida, de noche; cinco hermanos, dos discapacitados. Hay días en que todo el alimento de Pilín es esa copa de leche. Viene con un tarrito y se lleva un par de tazas para los hermanos. Todos se hacinan en una pieza de chapas y maderas, cerca de los basurales de la ciudad.
Nosotros sabemos que aquí los papás no existen. En el comedor, al menos. No vienen, pero miran, desde las casas, desde las esquinas. O espían mientras juegan al fútbol en la canchita. Son las madres las que trabajan rumiando contra esos hombres embrutecidos por la desocupación y el resentimiento que las vigilan desde lejos.
En ese momento llega el remise que trae a un par de abuelas. Una de ellas es Luisa, especialista en leer cuentos de Graciela Cabal.
–¿Y por qué te gusta
la Abuela Luisa, Pilín?
El chico calla y se rasca las nalgas con la mano bajo el pantaloncito raído. No sonríe, yo creo que ni sabe lo que es sonreír.
–Porque me deja pensando –dice.
–¿Y qué pensás, si ella no te trae nada?
Los dos sabemos que esa nada no es tal. El programa provee lecturas, ese otro alimento maravilloso. Pero él no sabría expresarlo.
–No sé –dice Pilín–. Cosas.
Y entonces me mira como diciendo sí me da, me lee cuentos, siempre uno distinto y después me quedo toda la semana pensando. Pero no lo dice.
Simplemente se dirige al grupo que ya rodea a la Abuela Luisa y se sienta a sus pies, sobre la tierra dura, justo cuando ella empieza a leer.
Cuando después de un rato nos vamos en la camioneta, dando tumbos entre los pozos que dejó la última lluvia. Y cuando cada abuela es devuelta a la puerta de su casa, y me dirijo a la mía, me quedo pensando. Yo también. En muchas cosas.

*El Programa de la Fundación Mempo Giardinelli incluye hoy a más de 200 voluntarias lectoras en 25 ciudades de la Argentina que recorren casi mil escuelas, comedores, asilos y orfanatos asistiendo a los mismos niños cada semana a través de varios años. Ha sido transferido a varias ciudades de otros países como Inglaterra, México, Colombia, Bogotá, Perú, Estados Unidos, Guatemala, Venezuela y Ecuador.
*El autor de este texto es escritor y es Presidente de
la Fundación que lleva su nombre.


Fundación Mempo Giardinelli
Año de fundación 1999

Resistencia, Chaco, Argentina
Contacto: Natalia Porta López
Nombre del autor: Carlos Bosch
http://www.fundamgiardinelli.org.ar


8 comentarios so far
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no sólo es maravillosa la experiencia que llevan adelante, sino también es marvillosa la esctructura narrativa que permiten contar un cuento, tan real y cierto como las actividades que llevan a diario.
la lectura comprensiva y reflexiva de hasta el más mínimo y banal de los párrafos es, en mi opinión, la mejor herramienta que le podemos ofrecer a nuestros niños. es también una exelente compañia para que una taza de leche no sea sólo eso. Es un encuentro diario que seguro a “Pilín” y otros tantos los hacerca a un sentido de familia. Sigan adelante…mis más sinceras felicitaciones por tan arduo trabajo

Comentario por fernanda baissi

Soy una abuela cuentacuentos, pero de niños bien alimentados, contenidos y cuidados por padres que buscan para ellos una “buena educación”. Que a través de esos cuentos, revive su infancia de historias increíbles, de lugares exóticos, de magia y conocimiento.Ello agragado al convencimiento que la lectura de un cuento, favorece los procesos ideativos, enriqueciendo el pensamiento y permitiendo que lo simbólico medie entre el impulso y la acción. Pero esos cuentos que narran uds, a los desposeídos, contribuyen a instalarlos en el mundo , los humanizan y los transforman en seres sensibles, no sólo a los sentimientos que todos compartimos, sino a la posibilidad de transformarse y transformar la realidad. Fuerza y !Adelante!. porque aunque esta labor no ocupe las primeras páginas de los diarios, ni encabece los informativos, en este país son muchos más los que aún silenciosamente trabajan por transformar la realidad y hacernos cada día mejor.

Comentario por nidiabordino

Me encantó la experiencia que cuenta Mempo Giardinelli, comparto la idea que permitir el acceso a la lectura ” cambia” aunque sea por un ratito, las vivencias de un niño marginado, tristemente “condenado” a la exclusión educativa. Además, estoy por empezar a leer cunetos acá, en mi localidad, en un club de barrio con muchos, muchos chicos olvidados de la vida. Estoy entusiasmada con la idea, será un mutuo dar y recibir…veremos cómo sigue la historia, Cariños.

Comentario por virginia Crespo

Yo soy una abuela cuentacuentos de una comuna chilena, visito Escuelas y Jardines para crear lazos entre ellos y el municipio donde trabajo.
Saber que hay tantas abuelas leyendo cuentos es una gran alegría,somos una ronda inmensa,gracias a DIOS.

Comentario por ISABEL RIVERA R

Excelente iniciativa. Resido en la ciudad de Córdoba y me ofrezco para incorporarme al proyecto, he participado en “maratones de lectura”, jornadas de “cuentacuentos”. He investigado, desde mi rol de profesora y directora de una escuela secundaria, los
problemas que arrastran las personas que no tienen la oportunidad de acercarse a la lectura. Este programa, al igual que el libro Volver a leer y la maravillosa revista Puro Cuento que durante años leyera, junto al profesionalismo y espíritu solidario de nuestro respetado Mempo constituyen la llave maestra, para pedir humildemente, ser tenida en cuenta. De ser así, enviaría un trabajo de investigación que, oportunamente publicara la Universidad Nacional de Rio IV, para que la Fundación le de el destino que crea conveniente. Felicitaciones, desde el hacer sin excluídos se construye una
República.
La escuela, de la cual fui directora y profesora tuvo el lujo de contar en el seno de una de las tantas Ferias de Libro organizadas de contar con Mempo Giardinelli como disertante, en el seno de una exitosa jornada, poblada de alumnos. Soy una abuela cuentacuentos, pero de un niño bien alimentado, mi nieto. Tal vez, si lo consideran oportuno podría extender mi oficio a niños cordobeses. Muchas gracias por lo que hacen.Leer, escuchar lecturas, es aprender a pensar y aprender a pensar es dejar de estar al servicio de lo que piensan los demás que, siempre deja heridas profundas.

Comentario por María Susana Alvarez

hola hoy es un dia particular para mi, estube buscando toda la tarde algun cuento, algo especial para mandar en una carta a un preso, que es mi amigo un joven de 24 años y me encuentro con esta historia de pilin y luisa que no solo me enternecio,me emociono, pilin pudo expresar que luisa lo hace pensar gracias

Comentario por isabel

muy emocionante lo que acabo de leer y me gustaria saber si en la ciudad de cordoba habria un grupo de personas que se dediquen a contar cuentos estoy realmente interesada desde ya gracias

Comentario por carmen

Hola! soy chaqueña,vivi muchos años en Rcia. se de lo que habla Mempo, me emociono el relato tan real de Pilin y deseo in corporarme a la cadena de abuelas cuentacuentos, la vida me trajo a Cordoba y deseo ponerme en contacto con gente de aqui. Sigan siempre asi!!!!

Comentario por mabel




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